La sabiduría hormonal en menopausia que nadie te explica y que te va a fascinar conocer.
La respuesta corta es No. No es verdad. Después de la menopausia sigues produciendo hormonas a través de un sistema del que casi nadie habla: El Sistema Intracrino.
Este sistema, descubierto en 1988 por el Dr. Fernand Labrie, y establecido en la literatura endocrina de menopausia en 2017, para mi, ha sido uno de los más grandes y fascinantes descubrimientos sobre la sabiduría hormonal femenina.
Entender cómo funciona puede cambiar por completo la forma en la que ves la perimenopausia y la postmenopausia y te devuelve algo que muchas mujeres pierden en el proceso: la certeza de que hay mucho que está en tus manos para gestionar tu bienestar, la tranquilidad de saber que la terapia hormonal puede esperar... y la confianza en tu cuerpo y en tus decisiones.
Además, contesta muchas preguntas que actualmente se quedan en el aire en conversaciones sobre menopausia.


Seguramente has escuchado en redes, en foros de menopausia, en consultorios, entre amigas... frases como:
"Los síntomas de menopausia ocurren porque tus ovarios ya no producen hormonas".
Y sí. Eso es verdad. Pero es una verdad parcial.
Lo que no es verdad, es que tu cuerpo se convierte en un desierto hormonal, "que te quedas sin hormonas". Algo que muchos afirman como si fuera una verdad absoluta, cuando en realidad,
Es una explicación incompleta que deja a muchas mujeres con la sensación de que su cuerpo simplemente se apagó. Que no hay más remedio que recurrir a la terapia hormonal... y que si no lo hacemos, estamos en riesgo.
La terapia hormonal puede ser maravillosa (yo misma soy usuaria), pero hay mucho más que debes saber para decidir a tu favor y no pensar en la menopausia con miedo o como una sentencia. Porque la biología hormonal femenina no termina con la menopausia. Tu cuerpo es mucho más sabio que eso.
Para entenderlo mejor, vamos a ver primero cómo produces hormonas antes de que la perimenopausia se asome.

Durante la etapa fértil, la mayor parte del estrógeno, progesterona y testosterona que circula en tu sangre, se producen en los ovarios mediante un eje de comunicación cerebro-ovarios, parte del sistema endocrino.

Y sí, ahí termina nuestra etapa fértil.
Pero ahí también termina la narrativa sobre la menopausia, cuando hay mucho más que contar.
Lo que casi nadie menciona es que el cuerpo femenino tiene la capacidad de producir estrógeno y testosterona dentro de tejidos específicos, para uso y beneficio propio, a través de un sistema olvidado en el mar de información: El sistema intracrino.
Es como el plan B de tu cuerpo precisamente para no dejarte sin hormonas —y que la transición a la menopausia sea más suave y protegerte en los años postmenopausia.
Lo maravilloso es que sabe qué tejidos las necesitan más.

Es un sistema celular relativamente "silencioso" pero de enorme importancia que lleva funcionando desde que eras niña.
Es una sabiduría increíble del cuerpo femenino, que no solo ayuda a que la transición sea más suave, también te puede ayudar a sentir muy bien postmenopausia. De acuerdo con el Dr. Fernand Labrie, este mecanismo puede mantener tu vitalidad y bienestar durante muchos años después de que los ovarios dejan de proveerte de hormonas.
Las hormonas del sistema intracrino se generan a partir de dos principales precursores hormonales (también llamados "prohormonas") y son:
Estos precursores son la materia prima que tus tejidos utilizan para convertirlos en estrógeno o testosterona localmente.
Y quiero que te grabes esto: se producen principalmente en las glándulas adrenales (o suprarrenales).
El proceso, simplificado y en condiciones ideales, es así:
Los precursores se producen en las glándulas adrenales, viajan por la sangre hasta llegar a los tejidos objetivo, y ahí, dentro de cada célula de dichos tejidos, enzimas locales los convierten en estrógenos y/o testosterona en las cantidades exactas que cada tejido específico necesita, sin elevar los niveles hormonales en la sangre.
Son literalmente mini fábricas locales: La hormona se fabrica, se utiliza y se elimina ahí, dentro de la misma célula o tejido.

Como puedes ver en la imagen abajo,

Durante la perimenopausia y después de la menopausia, cuando los ovarios ya no responden igual (o dejan de responder), el sistema intracrino pasa a ser el único protagonista productor de estrógeno y testosterona para abastecer tejidos específicos en tu cuerpo usando principalmente DHEA como materia prima:

Cuando este sistema funciona bien, los síntomas relacionados a esos tejidos —neblina mental, dolores musculares, pérdida de elasticidad o sequedad de la piel, pérdida de músculo, sequedad vaginal o problemas genitourinarios—, no suelen ser tan marcados, o simplemente no aparecen, porque ellos mismos tienen su producción local.
De hecho, las investigaciones del Dr. Fernand Labrie confirman que, después de la menopausia, el 100% de tus estrógenos y casi la totalidad de tu testosterona se fabrican dentro de tus células mediante el sistema intracrino.
El problema de la narrativa actual es que está enfocada exclusivamente en el sistema endocrino clásico (ovarios dejan de producir hormonas — ya no hay hormonas en sangre).
Mientras haya suficiente materia prima, y el terreno biológico permita que las fábricas funcionen bien, la producción local de hormonas puede sostenerte muy bien durante la transición a la menopausia, y muchos años después.
Tu terreno biológico.
Tu terreno biológico es el entorno en el que viven tus células. Es un ambiente interno que se ha ido formando a través de los años.
Tu cerebro, el director del sistema endocrino, está constantemente interpretando lo que sucede a tu alrededor y en tu interior como seguridad o peligro. Y desde ahí, decide si producir más energía o menos, si utilizarla o almacenarla como grasa, si puede regular la inflamación, si digiere bien o no es prioridad y cómo responde al estrés, para mantener el equilibrio en tu cuerpo.
Cuando ese terreno está bien nutrido, hidratado, descansado... tu cuerpo es más resiliente. Se adapta más fácilmente a los cambios de la vida cotidiana —y a los cambios hormonales de la menopausia—.
En cambio, si está abandonado o mal atendido, todas tus células están percibiendo estrés constante.
Aunque la DHEA disminuye de forma natural y muy lenta con los años, el estrés crónico es el verdadero saboteador de este sistema.
Para enfrentar el estrés, el cerebro, a través del eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal, la parte del sistema endocrino que comunica al cerebro con las glándulas adrenales) ordena producción de adrenalina y cortisol.
Aquí está el problema. ¿Recuerdas dónde se fabrica la DHEA? Sí, en las glándulas adrenales.
El cortisol y la DHEA comparten el mismo origen y mantienen una relación muy estrecha en la que debe existir equilibrio.
En un estado de estrés constante (físico, nutricional o mental), tu cerebro le ordena a tus glándulas adrenales cambiar por completo sus prioridades. Para sobrevivir, el cuerpo decide enfocarse en la fabricación de cortisol y "pausa" o desvía los recursos de la línea de producción que debía usarse para la DHEA.
Cuando el estrés es crónico, se crea un efecto dominó que rompe el equilibrio y la función de tu sistema intracrino se compromete:
Es por esto que es tan crítico cuidar la salud adrenal, aprender a gestionar el estrés y procurar un estilo de vida y alimentación que den seguridad a tu cuerpo.

El cortisol y la Insulina.
Como vimos, ante el estrés, el cortisol se hace presente. Pero el cortisol no es sólo "la hormona del estrés". Siempre que el cortisol se eleva, "pide" al hígado elevar la glucosa a la sangre por si necesitas pelear o huir de una situación peligrosa. Lo que quizás no sepas, es que también se dispara automáticamente la insulina —para llevar esa glucosa hasta tus células y puedas utilizarla.
Cuando estas dos hormonas se producen de más, te mantienen en un estado de inflamación crónica de bajo grado (uno de los estresores más importantes para el cuerpo humano), y los síntomas que se manifiestan pueden imitar a la perfección síntomas que suelen atribuirse solo a la menopausia.
Este "incendio silencioso" además, altera el funcionamiento de tus demás hormonas —y afecta prácticamente todas las funciones en tu cuerpo.
Es a lo que yo llamo: La Triada de los Malestares: cortisol-insulina-inflamación.
Un panorama hormonal que crea un efecto dominó en tu sistema endocrino que deriva en un caos hormonal —y sistémico.

Este panorama hormonal además, mantiene a tu cuerpo en un estado de "supervivencia" en el que tu cerebro frena funciones como la tiroides, el metabolismo, la digestión y la inmunidad.
ESto, literalmente, puede definir no solo tu experiencia en menopausia sino tu salud a futuro.
En otras palabras, cuando el cortisol y la insulina llevan años adaptándose al estrés, la falta de sueño, los desbalances de glucosa, las dietas restrictivas, los ayunos (voluntarios o involuntarios) o una vida demasiado demandante —que en muchas mujeres inicia desde la adolescencia o incluso antes—, el sistema endocrino prioriza la supervivencia por encima de todo lo demás.
Y es así como podemos experimentar más síntomas y malestares que parecen no tener ni pies ni cabeza cuando la perimenopausia se asoma... como me pasó a mi.
Vamos a ver por qué esto contesta una de las preguntas más frecuentes entre mujeres en menopausia:

En una frase: por la incapacidad del sistema intracrino y el caos hormonal del sistema endocrino.


Sí, existen factores genéticos que influyen en cómo experimentas la menopausia, pero la realidad es que en un entorno de estrés persistente tu sistema hormonal completo se compromete:

Esto no solo explica por qué unas mujeres podemos vivir la menopausia de formas completamente distintas a otras. También nos devuelve la comprensión de nuestra propia biología, la autonomía para tomar decisiones más informadas y amplía el margen de acción mucho más allá de lo que normalmente nos hacen creer.
El protagonismo —literal y en sentido figurado— del maravilloso sistema intracrino en etapas de menopausia es la gran pieza que falta en consultorios y en las narrativas actuales que nos infunden miedo, ignoran la sabiduría del cuerpo femenino y nos quitan el poder sobre lo que sí podemos hacer.
Como tú vives la menopausia no debería definirse por opiniones populares, conclusiones sacadas de estudios poblacionales o el sensacionalismo alrededor del reemplazo hormonal; sino por lo que tú entiendes de tu cuerpo y lo que está necesitando ahora. Es ahí en donde tú te conviertes en la protagonista, tu cuerpo en un alidado y puedes tomar el control participando activamente en tu bienestar.
Y es aquí donde siempre me gusta recordar esto:
Expone el terreno biológico en el que se manifiesta.
Expone desequilibrios neurometabólicos y hormonales que tenían años gestándose, incluso décadas.
Es por eso que entender esto cambia las preguntas que hacemos sobre nuestra menopausia —y contesta esas preguntas que muchas veces se quedan en el aire como:
"¿Cómo saber si soy candidata a terapia hormonal?"
¿Por qué a mi me fue bien con la terapia hormonal y a mi amiga no?
Si dejo la terapia hormonal... ¿regresarán los síntomas?
¿Qué puedo hacer si no quiero terapia hormonal?
Si no tengo síntomas... ¿necesito hormonas?
Y refuerza la importancia de arreglar ese terreno. Porque puede hacer una diferencia radical no solo en cómo vives esta etapa, sino años después, y en cómo tu cuerpo responderá a la terapia hormonal si decides iniciarla (o dejarla).

La terapia hormonal puede ser una gran herramienta, pero no siempre es el paso uno. Tampoco lo es el kit de suplementos, o agregar más proteína, o el ejercicio con pesas.
Existe un paso previo que muchas veces se pasa por alto cuando buscamos soluciones para los síntomas de la menopausia: crear el terreno biológico que permita a tu cuerpo restaurarse, funcionar como está diseñado para funcionar y responder de forma óptima a la estrategia que decidas usar.
Es a lo que yo llamo El Paso Cero. Y es por donde siempre empiezo con mis consultantes.
Pero todavía antes de ese paso, lo más importante es entender lo que tu cuerpo te está diciendo y que lo que estás viviendo tiene un contexto, una historia. Y esa historia importa, porque tu historia crea el terreno biológico al que tu cuerpo está respondiendo hoy.
Y parte de esa historia está escrita en tus síntomas y fotografiada en tus análisis de laboratorio.
Si estás lista para para entender lo que tu cuerpo quiere decirte y descubrir lo que está pidiendo tu terreno biológico, te invito a participar en mi taller en línea:
En el que veremos qué análisis importan más después de los 40, por qué empezar con análisis de hormonas no es suficiente y cómo entender marcadores clave y cómo usarlos para decidir mejor qué camino tomar.
Aprenderás a mirar tus estudios —y tus síntomas— bajo la lupa de la nutrición funcional para recuperar la claridad, hacer mejores preguntas a tu médico y transformar la menopausia en una etapa que entiendes, decides, y lideras tú.
Las inscripciones abren MUY PRONTO.
De eso hablamos en el siguiente artículo. Porque tiene su propia historia. Un adelanto: Tu cerebro es capaz de producir su propia progesterona (regresa a la tercera imagen titulada Materia Prima General: DHEA).

Referencias


Categorías: : hormonas, menopausia, perimenopausia
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